6 cosas que no debes decirle a una persona que tiene cáncer


Hay palabras que siguen asustando, una de ellas, sin duda, es la palabra cáncer. Porque aunque hoy en día hay tratamientos más personalizados y mejores pronósticos, lo cierto es que el momento en el que se nos comunica su diagnóstico, supone un antes y un después. Tanto para nosotros, como para las personas de nuestro entorno.

Desde la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) afirman que “el cáncer sigue siendo la enfermedad más temida. Es cierto que en los últimos años hemos avanzado bastante en la normalización de esta palabra, gracias a campañas específicas y a testimonios de personas conocidas que han hablado abiertamente de su enfermedad, pero aún nos queda camino por recorrer. En cualquier caso, el objetivo no debería ser perder el miedo al cáncer sino hablar del cáncer con naturalidad”.

Por su parte, Miguel Rojas, psicooncólogo del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), aporta que otra de las dificultades es la falta de información que hay sobre la enfermedad entre la población. Ello se observa en que “aunque cada vez el cáncer se asocia más a una enfermedad crónica, aún se sigue asociando cáncer a una enfermedad terminal, independientemente del tipo que sea”. Igualmente, el experto insiste en que aunque hay una importante concienciación en el caso de, por ejemplo el cáncer de mama, en otros casos, como puede ser un cáncer hematológico, “existe un gran desconocimiento acerca de los síntomas de la enfermedad”, o como señalan desde AECC, hay ideas que no terminan de quedar claras “como la diferencia que hay entre grado y estadio, qué es una metástasis, cómo se administran los tratamientos y con qué fin, qué diferencia hay entre diagnóstico y pronóstico, etc.”

El impacto psicológico

Dado este contexto, otro de los principales retos es sin duda minimizar el impacto psicológico de la enfermedad en el paciente. Como apuntan desde AECC “el apoyo psicológico puede resultar muy beneficioso desde el primer momento”, y si bien ambas asociaciones cuentan con servicios de apoyo psicooncológico, recuerdan que gran parte del apoyo provendrá desde su entorno social y familiar.

Aunque todos intentamos ayudar en un momento como este, no siempre lo hacemos de la manera más adecuada, por ello, los expertos resumen algunas de las frases que es mejor no utilizar cuando alguien nos cuenta que le han diagnosticado un cáncer:

1. “No te preocupes que no pasa nada”: Desde GEPAC insisten en que naturalizar no es sinónimo de relativizar, ya que al fin y al cabo “un diagnóstico de cáncer es una de las situaciones más difíciles, estresantes y que más atemoriza en nuestra sociedad. Pocas enfermedades originan tantos problemas que afectan a nivel cognitivo y emocional”. No hay que olvidar que aunque hoy en día, gracias a los cribados, al diagnóstico precoz y a los nuevos tratamientos, los pronósticos son más favorables, existen factores como “su cronicidad, la incertidumbre ante su evolución, los efectos secundarios de los tratamientos y la connotación social de la palabra cáncer que son generadoras de malestar psicológico”.

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2. “Tienes que dejarte ayudar”: Muchas veces intentando ayudar, lo que hacemos es pasarnos de sobreprotectores y nos empeñamos en crear necesidades que esa persona a lo mejor no tiene. Frases del estilo ‘tienes que hablar con alguien’, ‘tienes que desahogarte’, ‘tienes que dejar de trabajar’, ‘tienes que pedir ayuda’, o cualquier otra que empiece por ‘tienes que…’, según la AECC “sólo generan inseguridad en el paciente. La ayuda debe ofrecerse, no imponerse. Cuando a una persona le diagnostican un cáncer, no se convierte en otra persona, sigue siendo ella, con su capacidad para reflexionar, para tomar decisiones y para saber qué desea y qué no desea hacer”.

3. “Si eres positivo te vas a curar”: Es una de las ideas que destacan desde GEPAC, puesto que además no ser cierta, puede generar una importante frustración. Que te diagnostiquen un cáncer no es una noticia positiva, y por supuesto, el paciente, como cualquier otra persona en cualquier otra circunstancia de la vida, tendrá momentos mejores y peores. “Hay una tendencia muy arraigada a pensar que la actitud que el paciente tenga durante su enfermedad va a determinar el progreso de la misma. Por ello, es muy normal que los enfermos oigan frases como: ‘tienes que ser fuerte y luchar’, ‘tienes que estar positivo’, ‘tu actitud es parte de la curación’, ‘ya verás como todo va a ir bien, pero depende de ti’, ‘si estás desanimado, la enfermedad lo nota’, etc.”, recuerdan por su parte desde AECC. Este tipo de comentarios generan una presión enorme en el paciente, que no es capaz de estar siempre contento y positivo, puesto que “lo normal es tener miedo, tristeza, rabia y desesperanza, por lo que la imposición del positivismo sólo genera un sentimiento añadido de culpa”.

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4. “Es lo peor que te puede pasar”: Si bien hay que entender que la persona pueda tener sus altibajos, lo que desde luego no ayuda es contribuir con nuestra negatividad en sus momentos malos. “Hay personas que confunden dramatismo con empatía, y que piensan que el paciente se siente acompañado y comprendido ante expresiones como: ‘qué horror lo que te ha tocado vivir’, ‘es lo peor que te podía pasar’, ‘el cáncer, ya se sabe…’, ‘tu familia debe estar destrozada’, etc. Este tipo de afirmaciones aumentan el miedo que el paciente tiene hacia la enfermedad e intensifican sus niveles de angustia”, afirman desde AECC. Desde GEPAC, recomiendan en cambio mejorar la comunicación con “herramientas para convivir el día a día con la enfermedad”.

5. “No digas eso”: Muchas veces, sin darnos cuenta, imponemos a la otra persona lo que debe de decir, pensar o incluso sentir, en lo que la AECC explica como una “imposición de unas emociones que el paciente no siente y la negación a que exprese lo que realmente siente”. Así surgen expresiones como ‘pero no llores, tienes que ver la parte buena’, ‘no digas eso, que tu familia te tiene que ver bien’, ‘tienes que estar contento porque te han diagnosticado a tiempo’. En opinión de la AECC “estas expresiones hacen que el paciente tenga que hacer frente a sus emociones en soledad, cuando lo que realmente necesita es que alguien le diga: ‘cuéntame cómo te sientes’ y que no le interrumpa, sino que valide sus emociones sin intentar negarlas o cambiarlas.

6.“A mi tía le pasó lo mismo”: Hoy en día es difícil no haber tenido a alguien cercano que haya padecido la enfermedad, pero ni todos los tipos de cáncer son iguales, ni desde luego todas las personas lo viven de la misma manera. “Comparar la situación del paciente con otras puede ser muy contraproducente, puesto que cada caso es totalmente diferente. El paciente lo sabe y no es capaz de identificarse con otros casos”. Asimismo, desde GEPAC recuerdan que otro tipo de frases como ‘pues tal persona está fenomenal’, ‘hay un artículo muy bueno que dice que…’ o ‘he leído que hay un tratamiento nuevo que cura el cáncer…’, porque puede generar expectativas que no tienen por qué estar relacionadas con la enfermedad concreta del paciente.

Fuente: http://smoda.elpais.com

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